La regularidad con la que se debe llevar a revisión un vehículo no tiene que ver con el tiempo de uso, sino con la cantidad de kilómetros recorridos.

En estos mantenimientos se realizan en grados de importancia, primero los mantenimientos preventivos que generalmente son de mecánica menor y luego mantenimientos con afinaciones mayores.

Cada 5.000 kilómetros recorridos, se debe llevar un auto a mantenimiento para realizar el cambio de aceite y filtro, limpieza de las bujías, filtro de aire y gasolina, revisión de luces y cambio de faros, revisión del tren delantero, nivelación de la batería, limpieza de los terminales de la batería, ajuste del tiempo del encendido del motor y tensión de faja.

Por otro lado, cada 10.000 kilómetros el auto debe pasar revisión para cambiar las bujías, revisar los frenos, cambiar el refrigerante, ajustar el clutch, revisar los niveles de la caja y la batería, cambiar el filtro de la gasolina, el filtro de aire, filtro de aceite, faja del alternador y limpiar los terminales de la batería.

Se recomienda también hacer un servicio aparte a la caja de cambios mensualmente y no recurrir a cualquier taller. Si el auto es nuevo, hacerlo en los lugares autorizados por la marca, o en todo caso en talleres certificados.